San Francisco de Asis

 

Tardecita de la Umbría
en un mes de primavera
huele el viento a menta fresca,
a viñedos, a hojas nuevas,
a granados florecidos
y a rocío entre la hierba.

Por un camino musgoso
que hacia Asís derecho lleva,
va Francisco Bernardone
de regreso de una fiesta,
silencioso y pensativo,
con su alazán de la rienda.

Gusta de andar, paso a paso,
en la penumbra creciente,
y una emoción nueva y pura,
entre su pecho se enciende,
como una rosa purpúrea,
que lo perfuma y lo hiere.

Tristeza que no se explica,
dulzura desconocida,
desgano de lo que era
hasta ese instante su vida,
entretejida de fiestas
y de mundana alegría.

Mozo gallardo es Francisco,
rico, elegante, lujoso,
galanteador de doncellas,
culto y fino como pocos.
¿Por qué ese hastío que llega
a morderle como un lobo?
¿Por qué tan joven ya siente
que sus caminos son otros?

Hace mucho que unas voces
entre sus sueños le hablan
con acentos misteriosos
que no precisan palabras,
y anda intranquilo Francisco
sin comprender qué le pasa.

Y esa tarde, tan inquieto,
que dejó temprano el baile,
va por la senda ya en sombras
pensando en cosas distantes.

Paso a paso va Francisco,
paso a paso su caballo,
y una dulzura sin nombre
desciende desde lo alto.
Paso a paso anda Francisco,
triste, intranquilo, callado.

De pronto, desde el ribazo
se alza una voz plañidera:
-¡Dadme, por Cristo, una ayuda
antes que de hambre me muera!

Sorprendido paró el mozo,
miró hacia abajo asombrado,
y vio una cara de monstruo
surgiendo junto al vallado.

Y una mano tumefacta,
terrible mano leprosa,
le interceptaba el camino
tendida hacia la limosna.

Hurgó bolsillos y cinto,
abrió la bolsa vacía,
en tanto la boca horrible
desesperada gemía:
-¡Ved, señor, cuanta miseria!
¡Qué interminable agonía!
¡Dios prueba a sus criaturas
en esta tierra de Umbría!

Ni una moneda quedaba
en la escarcela de seda.
Francisco cerró los ojos
pensando en otras monedas
de mayor valor que aquellas
con que pagaba sus fiestas.

Y de súbito inclinóse,
tomó entre sus manos finas
la enorme cara monstruosa
toda de llagas roída,
y un beso, signo celeste,
puso en su horrenda mejilla.

Dio el mendigo un alarido,
mezcla de sollozo y risa
de asombro y deslumbramiento
de gratitud y de dicha,
y palpándose extasiado
la mejilla carcomida,
gritó: -¡Señor, este beso,
Dios en su reino os lo pague!
sólo un divino elegido
limosna tal pudo darme.

Y del rostro de Francisco,
en la noche ya caída
una luz como de aurora
resplandeciente fluía,
en tanto un olor a nardos
por los aires se esparcía,
y un ángel, sin que él le viera,
en la sombra le seguía.

Continuó andando Francisco
sin saber lo que pasaba.
Era feliz como nunca
pensó que a serlo llegara.
¡Y sintió que en ese instante
toda su vida cambiaba!

San Francisco, San Francisco,
que diste un beso al leproso,
¡Cuán grande eres por ello!
¡Cómo eres bello y heroico!
¡Oh San Francisco de Asís,
dulce misericordioso!

Juana de Ibarbouru

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El Altar

Origen: El Altar

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El Altar

Me impresionó la advertencia, cuando fui ordenado diácono: podía besar el altar al inicio de la misa, pero no podía tocarlo con las manos. Ese privilegio está reservado a los sacerdotes. Cuando celebré mi primera misa, deposité mis manos sobre el altar en ese beso como quien tiene licencia para acariciar. ¿Qué es más, la ofrenda, o el altar que consagra la ofrenda? El altar es tierra sagrada. Posee inmunidad diplomática, porque es la embajada del cielo en la tierra. Aunque se posa en el suelo, es territorio celeste. Por eso, cuanto se deposita sobre el altar –beso incluido– le pertenece a Dios, y es ofrenda. He enseñado a las sacristanas de mi parroquia a no depositar nada sobre el altar cuando limpian. Si, confundiendo el altar con una mesa, dejan allí un trapo, ya no les pertenece. Ese trapo debería arder en holocausto; es de Dios. Tampoco quiero que me traigan, en las ofrendas, más que el vino, pan y agua que se entregan al cielo. Las flores con que se adorna el altar deben morir allí. Y nuestras vidas. En cada misa, deberíamos depositarlas sobre el altar para no recuperarlas. Es como lanzarlas al cielo y dejarlas allí.

De Espiritualidad Digital. Fernando Rey Ballesteros

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Temas en la poesía de G.K.Chesterton y de J.L.Borges (I)

Chestertonblog

En una tarde apacible de la primavera granadina he cogido, que no he escogido a propósito, sino al azar un libro, que reúne seis sabias conferencias de Jorge Luis Borges, bajo el título “Arte poético”, publicado por Austral, en Barcelona 2012. Leo en su página 40: “…una de las estrofas que más me han impresionado. los versos proceden de un poema de Chesterton llamado “A second childhood” ( Segunda niñez)”:

But I shall not grow too old to see

enormous nigt arise,

a cloud that is larger than the world

and a monster made of eyes.

(Pero no enrojeceré hasta ver surgir la enorme noche, / nube que es más grande que el mundo, /monstruo hecho de ojos,)

Con Borges comparto la admiración que provoca la poesía de Chesterton. Pero, modestamente, difiero, en cuanto que la interpretación racional que del significado de los versos se  deriva, no es posible en este…

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In The Heart Of Croatia

Croatia, the War, and the Future

Zagreb Cathedral

It’s been a week since my arrival in Croatia and it’s been a wonderful series of connections, old friendships revisited and renewed, new ones forged – all this in an air of eyes wide-open; I want to see the progress in democracy and freedom. I don’t want to see reminders of communist mindset or bad habits formed under the communist regime up to a quarter of a century ago.

A week is nowhere enough for for me to make any definitive conclusions or analyses but I am sorely disappointed that remnants of habits formed under communism that are directly related to a practical denial of choice and merit in employment opportunities still runs rife. It’s still mainly the case of who you know rather than what you know and this is unhealthy for any society and economy. I had hoped I’d see less of this despite the information…

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Muere José María Postigo, conocido también por ser el padre de la “gran familia europea”

Rezo por Rosa y esa gran familia! Gracias por el ejemplo que dan! Se hacen quieren aunque no los conozca!

tan_gente

Chema-Postigo-hospital-fallecer-junto_ECDIMA20170306_0010_21

Aunque ha ocurrido hace una semana, quiero dejar testimonio en el blog de Rosa Pich cuando cuenta cómo su marido, Chema Postigo, les comunicó a sus 15 hijos, uno a uno, que se moría. El velatorio se ha celebrado en casa, con guitarras y rosarios. “La gente llega con mucha pena y se va con mucha paz”. En efecto, Mue(han tenido 18 hijos), falleció el pasado 6 de marzo a los 56 años de edad. Hacía apenas una semana les confirmaron que padecía un cáncer de hígado complejo. Su mujer, Rosa Pich-Aguilera, relata a Religión Confidencial los últimos días de su marido.

“¿Cómo estás Rosa?”, pregunta la periodista de este Confidencial. “Muy bien. Son momentos agridulces, llenos de dulzura, de cariño, pero también de mucho dolor.  Hemos llorado muchísimo pero no nos ha faltado el sentido del humor. Uno de mis hijos ha traído hasta un cubo para que vertamos allí todas las…

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DSC01743Hoy comienza el retiro. Con muchas ganas de este encuentro a solas con Jesus. Abrir un poco la puerta de calle y dejar el ambiente cotidiano. Buscar nuevas luces para estos nuevos tiempos. Expandir el horizonte. Sostener las circunstancias con ánimo alto. Re ilusionarme con la vida que viene. Ya doblé la esquina de mi vida. El tiempo se acorta. Mis manos necesitan cargarse para no llegar vacías al encuentro con Jesús. Llenarlas de cosas dignas, amores cotidianos, servicios minúsculos, sonrisas, lágrimas, alegrías y dolores… Todo y más…

Veo tanto, ahora, por venir que no quisiera marearme y quedarme, solo, con los títulos sino adentrarme en lo profundo y sacar de allí, con Su luz, lo malo para eliminarlo o al menos limitarlo, y lo bueno que se viene hacerlo florecer, ponerlo sobre todo lo demás, para no perder las ganas y no se nuble la inteligencia y la razón.

Hasta aquí, el encabezado. Lo dejo abierto a lo que venga.  Así se construye, en espacios abiertos… Donde entra el sol, el aire, la luz…

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