Archivo mensual: febrero 2014

El día de Nochebuena

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Día de  Nochebuena

 

 

Aquel día hacía mucho calor. En estas latitudes, Navidad es sinónimo de altas temperaturas, además no solo  fin del año sino también fin de las actividades, más receso por vacaciones, lo que significa: mucho trabajo para una madre de familia.

De nuestros siete hijos varones, cinco están casados. Uno vive con su familia en el exterior, y dos a varios cientos de km. Uno de ellos es médico y tuvo guardia la noche del 24!. De los dos solteros, uno vivió el último semestre, en el exterior por estudios. Habiendo hecho esta explicación, se comprende mi ilusión por tener un encuentro durante los breves días en que estarían todos juntos.

                        Después de mucho cavilar, pensé en celebrar la Navidad adelantando su víspera hasta la hora del almuerzo. Todo esto que, se dice en pocas palabras, significa llamados, invitaciones, lograr acuerdos: tarea ardua cuando la familia es numerosa. Allí está el desafío! Y, así pudo ser.

Un almuerzo lleno de alegría, cuentos, juegos y corridas de nietos: si corridas de niños jugando con un sándwich en su mano…, digo bien. Todo estaba permitido: estar juntos fue lo importante. Hasta “Santa Claus” pasó casi como una exhalación, por la calle anunciando su paso por nuestro hogar: hubo caras de sorpresa, más sonrientes aún, y corridas para llegar a los pies del Pesebre y ver, abrir y compartir los regalos!

Con los dones materiales, tuvimos otro más grande aún: Misa en casa. Fue temprano por aquella guardia del hijo médico. Nos adaptamos. Pese al calor, y al sol abrumador estuvimos puntualmente junto al altar.

No fue ese el final del “día de la Nochebuena”, porque sin que el sol se hubiera ocultado del todo, preparamos un Pesebre viviente con nietos y sobrinos-nietos, hasta que llegara la hora del encuentro con la familia grande: bisabuela, hermanos, tíos, primos, sobrinos, algún amigo que estaba solo…

Una amiga me prestó los disfraces. Algo que costó un poco, fue convencer a los nietos varones  que los usaran y tomaran un rol de los personajes de la Anunciación y del Nacimiento. Pero gracias a la intervención de los padres, algo extorsivo por momentos, todo salió de una belleza y emoción impresionantes.

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 Y, como frutilla del postre, adoramos al Niño! Fue el mismo que hizo de Niño Jesús, de carne y hueso del Pesebre viviente. Invitaba a la piedad, y personalmente me fui con mi corazón a Belén, donde esto que relatamos fue real y, me sentí como un personaje más, besando al Niño!

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De vez en cuando las cosas salen bien y, en este caso, mejor aún de lo planeado. Suelo poner demasiada expectativa en los planes, y cuando hay algún cambio tiemblo. Pero aquel día no.

Dios permitió que todo fuera, simplemente, maravilloso!

 

Felicitas Walker

02_02-14

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Los tiempos de la madre

Muñeco de Trapo

Inerme duerme el muñeco,

Triste por doquier el orbe,

Rota el alma y su cuerpo

Sangrando entrañas por su pecho,

Respira pausado junto a su dueño,

Hecho nudo entre manta y edredón,

Esperando ser un sueño y,

Llevando por allí su candor.

Hoy pasé la tarde contigo,

Hilo, aguja y tiempo perdido,

Curando tus heridas y

Recobrando tu cuerpo, a la vida.

Espacio vano? No, ganado al fin.

Hallé un  gran amigo,

Dicha de su amable compañía.

Gozo sin fin en la cara de mi hijo,

Recobró el mundo su alegría.

 

 

Felicitas Walker

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sobre la mujer

Canto a la vida

Amanece. Luz de una nueva vida.

El poder de ser hogar, cuna, albergue,

Late en su esencia femenina.

Sitio cálido, grato y placentero.

Encuentra la sangre, su herencia y biología.

Hijos por igual, a su tiempo esperan,

Anidando  anhelos y futuros cada día.

Tú, la elegida, a dar eternidad en su destino. 

Dádiva preciosa. Singular maravilla.

Y, esos nombres que serán tuyos,

-Oh enigma- sin pertenencia  exclusiva.

Desde ese instante tú serás entrega.

Afectos, desvelos y vigilias compartidas.

Amor en hechos, abrazos, más risas…

Tal es la razón del homenaje: madre,

La de ayer de hoy y de siempre. La activa.

Que congrega la mirada entre hermanos,

Y hace real el milagro de dar vida.

Cada vez que un nuevo ser nace

Rebosa  el mundo de  alegría.

Felicitas Walker,

Octubre 2013

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